e x t o s

 

 

   c  r  ó  n  i  c  a

17/12/2018


La enredadera que se hizo geometría
(el espacio como poema danzante)

Matías Rivas Vergara

I. Semilla
Incipit lexicon. Arquitectura. Palabra derivada de arkhitékton, compuesta por dos vocablos griegos: arkhós (‘guía’) y tékton (‘constructor’). Arkhitektura. Guía de la construcción. Conducción de la materia. Trazo de la obra. Líneas, puntos, segmentos. Geometría. Danza de «virtualidades» que «diagraman» un espacio.

II. Brotes
Filosofía y arquitectura son dos perspectivas de comprender el espacio. Dos fuerzas que convergen en un punto que no sintetiza, sino que multiplica las fuerzas. Ya sea desde la geometría o desde el pensamiento, siempre trazando líneas y formas, tanto la filosofía como la arquitectura son saberes danzantes. Arquitectura como danza: se trata del movimiento del espacio y del espacio mismo del movimiento. Nada más y nada menos que líneas de fuga, líneas que se fugan, origen de la multidimensionalidad.

III. Tallo
La arquitectura es una disciplina híbrida, adaptable, moldeable como el espacio mismo y que sigue sus propios movimientos y líneas de fuga, que danza al ritmo de la geometría. No puede concebirse como una instauración de espacios, sino, al contrario, como un espacio de instauración, siempre abierto, nunca cerrado por una única forma. La arquitectura es una actividad que no cesa, que no cierra, que se mantiene con vida en su propio movimiento, en su infinitizar. Moviéndose, la arquitectura mueve y es movida por el espacio. Como una enredadera que danza, corporalidad vegetal de la geometría, un cuerpo, fuerza viva que interactúa en todo su límite, que se pliega y despliega en acto de creación.

IV. Hoja
Punto de confluencia de cuerpos, espacios y movimientos, la arquitectura es la danza del cuerpo que piensa, de la geometría que instaura, pero que no cierra, que crea, pero que no tiene su fin en la obra (promesa). Justo allí, en el punto gris entre filosofía y danza, la arquitectura nos muestra el hacerse cuerpo del cuerpo como espacio, su diagramación en movimiento, su ritmo, vibración y resonancia. Como la extremidad coronada de la planta que crece y se duplica mientras danza con el viento.

V. El árbol arquitectural
La arquitectura, una enredadera. El arquitecto, jardinero-demiurgo. Podador de espacios, hacedor de guías para líneas que crecen, tejedor de redes flexibles. Ofrenda del arquitecto: la enredadera ha sido creada y es fiel a su creador, tan fiel que ya no lo necesita. El espacio como superficie multidimensional, como un agujero negro, centro que pliega y despliega en sí y desde sí la gravedad. El peso, el yo pienso, el cuerpo que cae. El pensamiento del espacio. El arquitecto solo piensa cuando ha caído, mientras cae. Al caer, se vuelve semilla, sigue cayendo, hasta que vuelve sobre sí, se pliega y se asoma al sol. Convertido en enredadera, da origen a la geometría. El espacio ha nacido de su cabeza, nuez incrustada en la materia. Material que ha sido guiado, obra construida. El caosmos-espacio vuelve a comenzar. Desde el punto gris, surge el concreto, la habitación, la morada, el lugar de demora. El espacio, inundación atómica. Nueve mundos tenía el Yggdrasil, árbol cósmico. Uno solo la enredadera, árbol arquitectural.

atrás